La filosofía de la bodega combina la tradición, agricultura ecológica con principios biodinámicos y el concepto de vinos etnográficos y con baja huella de carbono. Vinos a la antigua usanza, sin levaduras añadidas ni adicción de tartárico, vendimiados a mano y prensados en prensa manual. Todo el proceso surge tras la investigación y la recuperación de variedades y métodos de elaboración de nuestros tatarabuelos, un ejemplo claro es la elaboración del Supurao. Vinos que reflejan el alma de una zona y la ponen en valor.
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